Kristhania

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Alemania: Magia, arte y belleza

Posted by kristhania at 07:33 PM on January 06, 2009

                                                         

 

Alemania es un país situado en el centro de Europa. Como algunos de los lectores de estas líneas sabrán, mi padre es de origen alemán. Por ello, desde muy pequeña he sentido un gran apego por este país y su cultura, a pesar de no haberlo conocido sino hasta los 22 años. En estas líneas describiré y explicaré todas las cosas que vi y las experiencias que tuve durante mi estadía en Alemania junto a mi novio. Les adelanto un resumen: Alemania es una tierra de ensueño, llena de belleza, arte, y cultura. Es en este país donde las hadas y los elfos tomaron vida en el medievo, y en donde el graznido de los cuervos se escucha cual melodía ambiental, acompañada de violines y flautas de músicos que ofrecen su arte a los transeúntes, que caminan por las calles de las ciudades amuralladas. En el interior de éstas es típico toparse con exquisitas catedrales góticas, y al voltear hacia las montañas es común ver castillos medievales situados en sus cumbres.

 

La primera ciudad que visité fue Berlín. A pesar de mi gran cansancio por las 6 horas y media de diferencia entre el país en donde vivo y Alemania, logré visitar el Museo Pergamon, ubicado en la Isla de los Museos. Tanto mi novio como yo compartimos la visita a la colección de Babilonia, y vimos partes de murales y estatuas, que relataban con sus imágenes algunos de los mitos de la antigua Babilonia. Por ejemplo: Las puertas de Ishtar, o el mito de Hércules y Telephos.

 

Al día siguiente hicimos un City Tour por la ciudad de Berlín, y estuvimos en el famoso Muro de Berlín (derribado luego de la culminación de la Guerra Fría, en el año 1989), tomamos algunas fotos del Parlamento, Las Puertas de Brandenburgo y otros hermosos monumentos históricos ubicados en esta ciudad.

 

Por causalidad nos topamos con un cementerio judío, lleno de hermosas y viejas tumbas y mausoleos que databan del siglo XIX. Entramos y nos tomamos fotos en aquel pacífico lugar, en  el que tan sólo se escuchaba el graznido de los cuervos y el caer de las hojas de otoño provenientes de los árboles que abrigan a los fantasmas que en él habitan.

 

Ese mismo día fuimos una tienda goth. La tienda era hermosísima y muy grande. Había de todo: Desde vestidos victorianos hasta pantalones de látex, pasando por artículos de decoración como gárgolas y demás. En fin, la tienda era perfecta para mis gustos. Me probé varias prendas y decidi comprar algunas. Mi novio quería regalarme un collar y unas alas negras de ángel caído. Cuando fuimos a pagar todo, el chico de la caja me dijo: "Diese Sachen sind frei für dich", señalando las alas y el collar (literalmente traducido del alemán al español: "Estas cosas son gratis para ti"). Eso significaba que era un regalo de ellos para mí. Le di las gracias. Y fue allí cuando esa falsa descripción que se tiene en Latinoamérica, acerca de los alemanes son personas antipáticas, frías y avaras, quedó desterrada de mis pensamientos.

 

Al final de la tarde visitamos una Iglesia Gótica llamada Die Gedächtniskirche. La peculiaridad de ésta consiste en que fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial por las tropas aliadas, y su cúpula no ha sido reconstruida para recordar los desastres y daños ocasionados por la guerra. También me llamó mucho la atención el hecho de que la catedral está situada al lado de un edificio de arquitectura moderna. Es allí donde se puede ver reflejado el avance y el progreso de los alemanes sin dejar de lado su historia, tradiciones y costumbres.

 

Al día siguiente fuimos a mi ciudad favorita de Alemania: Dresden, que existe desde el año 1206. Podría resumir la descripción de Dresden con 3 palabras: Arte, belleza y cultura. Sin embargo, las palabras no son suficientes para describir las maravillas que pude observar mientras estuve en esa ciudad. La arquitectura de Dresden no puede definirse en un solo estilo, puesto que por ser ésta una ciudad muy antigua, posee un crisol arquitectónico que va desde el renacimiento hasta el neo-barroco, pasando por el barroco. En sus muros están esculpidas figuras de los dioses griegos como Baco o de guerreros medievales. Sus murales están plagados de mosaicos que evocan a la historia de la Realeza que habitó en Sajonia (el estado en donde se encuentra Dresden). Sus jardines tienen espectaculares fuentes de agua que evocan a los jardines barrocos. Los arcos de separación entre las diversas áreas de la ciudad  están constituidos por lujosas cúpulas con partes de oro.  En Dresden existe la academia de Artes Liberales (una hermosa edificación con una figura de oro en su cúpula). Sin embargo, lamentablemente no pude entrar por falta de tiempo. Intenté ir a la bellísima iglesia barroca Frauenkirche  (Iglesia de Nuestra Señora), pero estaba cerrada. Luego de que mi novio y yo dimos una vuelta por la ciudad, decidimos entrar a "La Galería de los Antiguos Maestros" (Galerie Alte Meister). En este museo de obras renacentistas y barrocas, tuve la oportunidad de ver la pintura de la Madonna Sixtina de Rafael (famosa por los pequeños ángeles pintados en la parte inferior, que todos conocemos como: Los ángeles de Rafael). Al lado de la Galería de los Antiguos Maestros, está una galería de armas, pero por falta de tiempo no pudimos visitarla.

 

La próxima ciudad que visitamos fue Bamberg. Allí no había mucho que hacer. Sólo fuimos a la Catedral de Bamberg. Y entramos en una tienda de cosas típicas, en la cual compramos un Reloj Cucú.

 

La siguiente ciudad que visitamos fue Nürnberg. Ésta es una ciudad medieval amurallada. En la noche salimos a caminar al centro. Vimos una catedral gótica, y cerca de ésta una fuente, que representaba un tributo a los placeres sensibles: la gula, la vanidad, el placer sexual y como variante del mismo el sadomasoquismo. De todas las partes de la fuente lo que más me llamó la  atención fue la representación de la vanidad: Los esqueletos de dos personas que en algún momento se casaron porque se gustaban mutuamente, estaban uno encima del otro tratándose de ahorcar y asesinar, ya que gracias al paso de los años habían perdido su belleza física. Por ende se odiaban mutuamente y uno quería matar al otro.

La próxima parada fue en la ciudad de Regensburg, la cual es muy bella y llena de paz. Esta ciudad posee un puente de piedras que pasa por encima de la unión del Río Regen y del Río Danubio. A las orillas de ambos ríos se puede disfrutar de una hermosa vegetación, formada en su mayoría por sauces llorones que derraman sus largas ramas al suelo, cual viuda victoriana derrama sus lágrimas en pleno desconsuelo. Regensburg es una ciudad medieval cuya arquitectura es principalmente gótica, esto puede evidenciarse al pasear por sus calles de piedras, en las cuales aún pueden observarse edificaciones de estilo gótico como el ayuntamiento. Fuimos a la Catedral gótica de Regensburg, conocida por los alemanes como Regensburger Dom, y tomamos algunas fotos.

 

Nuestro próximo destino fue el Campo de Concentración de Dachau. El mismo fue fundado en 1933, y a partir de 1941 fue utilizado como campo de exterminio, además de cumplir con sus funciones anteriores de campo de trabajo. El lugar tiene una atmósfera cargada de pesadez, dolor, sufrimiento, desesperación, tristeza y oscuridad.  Estar allí fue como revivir el pasado en el que los Nazis explotaban, torturaban, humillaban y asesinaban a los judíos.

 

En la puerta del campo de concentración estaba escrita la frase: "Arbeit macht Frei", cuya traducción al español es "El trabajo los hace libres". Era una ironía el hecho de que ese lema de Karl Marx estuviese escrito en los campos de concentración.

 

 Hicimos un recorrido por el interior de uno del los galpones del campo, que hoy en día es un museo. Leí algunas cartas escritas por las esposas e hijos de quienes allí estuvieron esclavizados durante la Segunda Guerra Mundial, vi los baños con lavamanos que se conservan desde la época guerra, y hasta tuve la oportunidad de ver un video remasterizado, el cual mostraba las condiciones del campo de concentración, cuando los aliados lo tomaron para rescatar a los pocos sobrevivientes de Dachau. El video mostraba al campo de concentración lleno de cadáveres y hombres al borde de la muerte que parecían esqueletos vivientes. Adentro del galpón había un pasillo por el que estaba prohibido pasar. Aunque no pude caminar a través de éste, logré verlo por medio de una reja de metal, y una sensación escalofriante invadió mi cuerpo desde la cabeza hasta los pies: El pasillo era muy oscuro, lleno de una aterrorizante pesadez y un estruendoso silencio (valga la antítesis).

 

Al salir del galpón nos dirigimos a las barracas del campo de concentración. Éstas eran sectores en forma rectangular, divididos y dispuestos para que los judíos trabajaran durante todo el día allí. A lo largo de un gran camino lleno de barracas, estaban sembrados una gran cantidad de cipreses de cada lado del camino. Todo el suelo estaba cubierto de piedras grises, y cuando fui a tomar una para llevármela de recuerdo, me encontré con que casualmente la piedra tiene esculpidos 2 ojos (uno de los cuales está mutilado y cocido), 1 nariz y una boca con expresión de dolor y desesperación y horror. Cuando fui a preguntar si alguien se ocupaba de esculpir las piedras del suelo de Dachau, la guía turística me contestó que nadie hacía eso, y que la piedra se veía así por mera casualidad. ¿Será casualidad o un mensaje sobrenatural? Eso no lo se... Lo cierto es que guardo esa pequeña piedra como un espantoso y peculiar recuerdo del holocausto.

 

Posteriormente nos dirigimos al lugar en donde se encontraban los hornos crematorios, en los cuales fueron asesinados los judíos, y por último hicimos una pequeña visita por el monumento en conmemoración de las víctimas que estuvieron y murieron en Dachau.

 

La siguiente ciudad que visitamos fue München. Es un lugar muy hermoso, lleno de alegría y arte. En sus callejones de piedra pueden escucharse violinistas regalándoles a los transeúntes un poco de su sublime y melancólica música. Allí estaba  el museo de los juguetes, al cual no pudimos entrar porque estaba cerrado. Tan sólo nos dimos una vuelta por la ciudad, vimos muchas tiendas de antigüedades, y comimos una típica torta llamada Selva Negra o Schwarzwald Torte. Me llamó la atención un monumento a los barrileros, ubicado en la parte superior del edificio del ayuntamiento. Este monumento surgió para agradecer a los barrileros por ser los primeros en salir de sus casas a alegrar la ciudad de München luego de la Peste. También fuimos a la Catedral medieval de Nuestra Señora, con sus altas cúpulas que se ven desde la distancia. En la Catedral hay una pisada marcada en el suelo de mármol. Cuenta la leyenda que es la pisada del diablo, por la furia que el mismo tenía, porque quien construyó la Catedral no le vendió su alma ni siguió ninguno de sus designios. Para ese momento en München estaba comenzando el Oktoberfest, pero ni mi novio ni yo bebemos alcohol, así es que no tomamos ningún tipo de cerveza.

 

Al día siguiente fuimos al Schloss Neuschwanstein o castillo de Neuschwanstein ubicado en el pueblo bávaro de Füssen. Fue construido en 1866 por Luis II de Bavaria y su arquitectura es de tipo Romántica. No se construyó con el fin de ser una fortaleza de protección durante tiempos de guerra, sino tan sólo con fines ornamentales. El castillo está construido sobre una gran piedra. Para llegar allí se puede ir en autobús o en una carreta con caballos. Mi novio y yo decidimos ir al estilo victoriano en la carreta con los caballos. Cuando llegamos al castillo nos maravillamos con su belleza y majestuosidad. Para que mis lectores se den una idea de cómo es, les cuento que en ese castillo se inspiró Walt Disney para crear el castillo de la Bella Durmiente y el que usan en su logo oficial. Lamentablemente no pudimos visitar su interior por falta de tiempo, pero el hecho de poder estar frente a él y entrar hasta su terraza, es algo que jamás olvidaré.

 

En la tarde llegamos a la ciudad de Rotenburgo. Esta ciudad medieval está amurallada y sus calles son de piedras. Las casas de entramado de madera dan un ambiente de aldea medieval al lugar. Las mismas con el paso del tiempo toman formas particulares y se retuercen, puesto que la madera se contrae. Sin embargo, son casas muy resistentes, que con el paso de los años (desde el medioevo hasta los presentes días), siguen estando de pie, muy bien conservadas y sus leves deformidades son agradables ante la vista. En Rotenburgo hay muchas atracciones, entre las cuales está el museo de la tortura. En éste aún se  conservan los instrumentos de tortura que se usaban en el medioevo en ese lugar. También está la catedral gótica, el museo de las muñecas y muchísimas tiendas medievales. Mi novio y yo compramos figuras de hadas, brujas medievales y dragones. Esta ciudad fue una de mis favoritas.

Esa noche fuimos a dormir a la ciudad de Frankfurt. A pesar de que no pudimos visitar ningún centro turístico ni histórico porque llegamos muy tarde en la noche, lo poco que pude ver no encaja con mi estilo, pues Frankfurt es una ciudad moderna al estilo de Nueva York. Sin embargo, es el centro financiero más grande de Alemania y allí radica su importancia para el desarrollo económico de dicha nación.

 

A la mañana siguiente fuimos a las orillas del río Rhein. El lugar estaba repleto de tiendas de Souvenirs. Entramos a una en la cual nos atendió un anciano muy dulce. Compramos una hermosa hada al estilo veneciano. Decidimos comprarla no sólo por la hermosura de la figura, sino porque su viejo vendedor nos atendió con mucha hospitalidad. De nuevo vino a mi mente con mucha rabia la falsa idea que se tiene acerca de que los alemanes son antipáticos.

 

Mi novio y yo arribamos al crucero que iba a darnos un recorrido por el río Rhein entre los pueblos de Rüdesheim y St. Goar, para apreciar los viñedos y castillos que hay a sus orillas. Tomamos muchísimas fotos de los preciosos castillos medievales y de otros en ruinas. También fotografiamos la piedra de Lorelei. Cuenta la leyenda que Lorelei era una sirena que se colocaba en una escarpada roca a observar el río y a cantar. Los marineros y pescadores quedaban encantados con su canto e iban hipnotizados hasta la roca. Cuando llegaban, Lorelei los llevaba hasta el fondo del mar para que le hicieran compañía y desaparecían para siempre. Durante nuestro crucero escuchamos una opera compuesta en honor a Lorelei.

 

Al bajarnos del bote entramos a una tienda, en donde nos atendió un señor llamado Stephan. Fue muy amable con nosotros y nos dio una degustación de vino (que aunque usualmente no bebemos, por cortesía probamos un poco del vino que nos ofreció), y hasta nos hizo rebajas en la mercancía que compramos. De nuevo se evidencia la falsedad de la supuesta arrogancia y frialdad del alemán, para sustituirla por una gran calidez, educación y respeto.

 

Posteriormente fuimos a una pequeña ciudad llamada Cochem, situada a las orillas del río Moselle. Sus casas de entramado de madera y sus estrechas calles de piedra dan la sensación de que uno camina por una aldea medieval. Si se voltea hacia una de las montañas que rodean a Cochem, se puede observar al Reichsburg (un castillo de arquitectura gótica tardía). En Cochem la mayor parte de las tiendas del Marktplatz (Plaza del mercado), son de souvenirs, de vinos provenientes de las cosechas de la región y también se comercia mucho el mazapán en figuras de ositos, pollitos, y demás. El ayuntamiento es de arquitectura barroca y se pueden visitar lugares como la fuente de San Martín y la iglesia que lleva el mismo nombre. Mi novio y yo decidimos entrar a un salón de té decorado al estilo victoriano, en el cual me comí la mejor torta de fresas que he probado en mi vida. Mi paladar se deleita al recordar su sabor...

 

Nuestra siguiente parada fue en el Burg Eltz o Castillo Eltz. Antes de llegar pasamos por un hermoso camino boscoso en el cual estoy segura que si los elfos y las hadas existieron, ese bosque fue una de sus tantas moradas. Los árboles eran de estatura mediana, los colores de sus hojas mezclaban tonos vedes, marrones y rojizos por ser otoño. Sin embargo, la mayoría estaban verdes aún porque la estación apenas estaba comenzando. Había mucha niebla y yo sentía que estaba en un lugar mágico. Cuando llegamos al valle en donde se encuentra situado el Burg Eltz, nos quedamos maravillados ante su belleza. La arquitectura del castillo es de tipo medieval - gótico tardío). Fue construido en el siglo XII. Sin embargo, el castillo ha sido compartido por varias familias a lo largo de la historia, y ha sufrido diversas modificaciones en su arquitectura. Sus muros son de piedra gris. Las cúpulas son blancas con entramado de madera roja y los techos de las cúpulas poseen tonos más oscuros siendo éstos casi negros. Antes de entrar al interior del castillo, hicimos un recorrido por la terraza de piedras con vista al oscuro valle boscoso.

 

Cuando entramos al interior del castillo lo primero que vimos fue una pequeña sala, en la que se encontraban expuestas armas y armaduras medievales. Seguimos hasta llegar a un comedor decorado al estilo medieval, con tapices de lujo que mostraban escenas de caza en lugares selváticos y exóticos (que por supuesto estaban alejados de Alemania). Las mesas y las sillas del comedor eran de madera y son auténticas piezas medievales. Subimos por unas estrechas escaleras de piedra y encontramos una sala de estar, decorada con pinturas medievales, en la que había amplias ventanas con asientos de madera incorporados para leer a la luz del día, un santuario, una cama (muy usual en las salas medievales) y un pequeño baño (una excentricidad para la época medieval).  Más arriba había otra sala de estar en la que se encontraban una colección de pinturas de nobles, pertenecientes a diversas generaciones de la familia Eltz que habían habitado el castillo. Luego visitamos la recámara de los niños, en cuyo interior vimos pequeñas camas y cunas, pinturas de los pequeños nobles y sus juguetes: muñecas y caballitos de madera. Una peculiaridad que me llamó la atención de esta alcoba fueron las ventanas: Las mismas llegaban casi hasta el suelo, y tenían su pequeño asiento de madera incorporado para que los niños también pudiesen leer a la luz del día, sin hacer mucho esfuerzo para subirse al asiento incorporado en la ventana. Por último bajamos por una escalera de piedras hasta la cocina del castillo, en la que habían varias despensas para guardar la comida, 2 hornos (una para calentar la comida y otro para hacer el pan), y un pequeño comedor para los sirvientes que trabajaban en la cocina. Al final del recorrido dimos una visita relámpago a la cámara del tesoro del castillo, en la que se encontraban diversos íconos e imágenes religiosas de oro con piedras preciosas y algunas armas.

 

Nuestro próximo destino fue la ciudad de Köln. Allí visitamos la catedral gótica de mayores dimensiones del mundo, y a mi modo de ver la más bella que he visto. Las palabras son escasas para describir su majestuosidad. La catedral es de piedra y es de color grisáceo, con algunas partes más oscuras que casi alcanzan la tonalidad negra. Sus 3 puertas están plagadas de imágenes de santos con sus respectivos símbolos, ya que las catedrales servían en la edad media como una especie de Biblia ilustrada, para que viendo los símbolos esculpidos en las puertas y las escenas pintadas en los vitrales, los feligreses pudiesen entender las historias del cristianismo, puesto que no sabían leer ni escribir. Durante la Segunda Guerra mundial se prohibió a las tropas aliadas bombardear la Catedral de Köln, porque ésta fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sin embargo, algunos vitrales se rompieron por el impacto de los bombardeos cercanos. En la entrada hay una réplica de una de las cúpulas de la catedral, y solamente el tamaño de dicha réplica es realmente impresionante. Por dentro la catedral es hermosa: Los pocos vitrales que aún se conservan son de vivos colores, y a través de ellos la luz penetra de una manera sobrenatural (como de hecho es la intención de los mismos); posee unos elevados arcos góticos; imágenes de santos y demás íconos religiosos (Jesucristo, La Virgen María, ángeles, etc.) y un gigantesco órgano. Al final de la catedral se pueden encontrar unas escaleras que conducen a las criptas de los sacerdotes y cardenales que allí se encuentran enterrados. Un poco más allá de las escaleras está un oscuro santuario en el que están los huesos de los tres Reyes Magos. Lamentablemente no pudimos entrar a ese santuario, puesto que se estaba oficiando una misa.

 

Al salir de la catedral, mi novio y yo queríamos ir al museo del chocolate en Köln, pero no se pudo por falta de tiempo. Así es que decidimos ir rápidamente a la tienda de Souvenirs a comprar el Agua de Colonia de Farina. Es muy probable que mis lectores se estén preguntando por qué paso de hablarles de una majestuosa catedral gótica, a  decirles algo tan superficial como que fui a comprar un Agua de Colonia. Esto se debe a que decimos "Agua de COLONIA" porque la misma fue creada en Köln (cuyo nombre en español, significa Colonia), por Johann Maria Farina a principios del Siglo XVIII. El agua de Colonia que compramos posee una pequeña garantía de la originalidad de su fórmula, que también cuenta la historia de su origen.

 

Posteriormente fuimos a la ciudad de Düsseldorf. Llegamos en la noche, y al día siguiente en la mañana teníamos poco tiempo para conocer sus alrededores, pues teníamos muchas cosas que hacer en el itinerario de ese día. En el centro vimos la fachada un Museo de Arte de arquitectura nazi. Entramos a la catedral de la ciudad, y cuando salimos vimos un monumento a la guerra, en el cual estaban esculpidas las imágenes esqueléticas de soldados y caballos muertos. Las tiendas estaban cerradas puesto que apenas eran las 8:00 A.m.

 

Más tarde fuimos a la ciudad de Hameln, famosa por el cuanto de los Hermanos Grimm, titulado "El Flautista de Hameln". En éste se narra la historia de que dicha ciudad estaba infestada de ratas en el año 1284. Un desconocido se ofreció a acabar con la epidemia de ratas a cambio de recibir la recompensa. Los aldeanos aceptaron el trato, y el desconocido comenzó a tocar una melodía con su flauta. Las ratas, atraídas por la melodía, salieron de sus madrigueras y persiguieron al flautista en un recorrido hasta el río Wesser, en el cual murieron ahogadas. El flautista acabó con las ratas y fue a buscar su recompensa. Los aldeanos se rehusaron a dársela, y el flautista se marchó muy molesto. Días después regresó mientras los aldeanos estaban en la misa y volvió a tocar la flauta, pero esta vez no era para atraer a las ratas, sino para atraer con su melodía a los niños y llevárselos lejos. Y así ocurrió: Todos los niños del pueblo desaparecieron, a excepción de un niño cojo y otro sordo, quienes no alcanzaron perseguir al flautista a causa de sus incapacidades y pudieron contar la historia.

 

La ciudad de Hameln es hermosa. Sus casas de entramado de madera y sus calles de piedra le dan un toque muy especial y típico de la Alemania medieval. Tuve la oportunidad de tomarme fotos en la estatua del Flautista de Hameln, y de pasear por el centro de la pequeña ciudad, en el que hay una peculiar iglesia con un reloj cucú, y cada hora que pasa, del interior del cucú salen figuras de madera que evocan el cuento del flautista de Hameln por escenas: Primero las ratas y los aldeanos, luego el flautista hablando con los aldeanos, posteriormente el flautista tocando la flauta y llevándose a las ratas del pueblo al río, seguido de una escena en la que el flautista pide a los aldeanos su recompensa y por último el flautista tocando la flauta y llevando a los niños lejos del pueblo, atrayéndolos con su melodía. Mientras las figuras de madera del reloj cucú recrean la historia del Flautista de Hameln, suenan simultáneamente las campanas de la iglesia. No tienen idea de lo especial que fue para mí ver aquella novedad.  Ver el ingenio de los alemanes para crear ese tipo de cosas me llenan de alegría, puesto que valoro mucho esos pequeños pero grandes detalles que hacen de Alemania uno de los países más bellos y especiales del mundo. En Hameln mi novio y yo tuvimos la oportunidad de comer en el Restaurant más antiguo de la ciudad, cuyos orígenes se remontan al medioevo. Almorzamos muy bien, y como siempre quienes nos atendieron fueron muy amables.

 

Luego vistamos Celle, la cual es una pequeña y típica ciudad alemana con calles de piedras, casas de entramado de madera, fuentes y su respectiva iglesia. La casa más antigua de Celle, que aún se conserva en pie, data del año 1532.

 

Nuestro último destino fue la ciudad de Hamburgo. No pudimos disfrutar de sus atracciones, puesto que llegamos a las 10:00 P.m. y al día siguiente teníamos que levantarnos a las 3:00 A.m. para estar en el aeropuerto y tomar el avión rumbo a Paris. Sin embargo, tengo entendido que es una ciudad muy bella y llena de interesantes atracciones.

 

Para concluir esta descripción acerca de mi estadía en Alemania, es importante mencionar que éste, a mi modo de ver es uno de los países más hermosos y desarrollados del mundo. El secreto radica en sus habitantes: personas ordenadas, planificadoras, correctas, respetuosas, ingeniosas y trabajadoras, que siempre se han esforzado porque su país se desarrolle y sea el pionero en los avances tecnológicos y científicos, sin dejar de lado sus tradiciones, y el amor por el arte, la historia y la filosofía, que los ha hecho ser quienes hoy en día son. Estoy muy orgullosa de que mi padre sea alemán, y de que por ende yo también en parte lo sea. Escribo estas últimas líneas con los ojos nublados, pues siento mucha nostalgia y ganas de volver a Alemania. Siempre llevaré a este país en mi mente y en mi alma.

 

"Humano, demasiado humano es el monumento de una crisis"-. Friedrich Nietzsche.

 

 A mi modo de ver los alemanes son demasiado humanos, puesto que han mostrado con el horror del holocausto el lado más espantoso y cruel de los seres humanos. Pero también le han mostrado al mundo el mejor lado del ser humano, con la belleza de su arte, la grandeza de su cultura, el desarrollo de la tecnología y la racionalidad de su filosofía.

 

By: Kristel Wittmann (Kristhania).

 

 

 

 

                  

 

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1 Comment

Reply Charles
02:40 PM on June 01, 2009
Kristel, excelente tu narración... gracias por recomendarme el viaje, ha sido la mejor experiencia de mi vida. vivimos cosas muy parecidas, conocimos al mismo señor que nos ofreció vino. y el tamnbien me ayudó a conseguir una memoria para mi cámara, jejeje la gente en alemania es maravillosa, quisiera volver siempre .. o mejor dicho.. vivir allá. jeje.